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A todas las madres y esposas muertas que junto con nosotros iniciaron la búsqueda y se han ido sin volver a ver a los que amaban: Thelma, Rosa María, Lucina; Manuelita, la Doña Sollano, Lichita, Delia, Laurita…
A todas las madres de los desaparecidos en América Latina y en el mundo.
A quienes han salido de las cárceles clandestinas del gobierno mexicano y han tenido el valor de acercarse a nosotros para dar testimonio de que vieron con vida a otros desaparecidos.
A ellos, a los desaparecidos, con la decisión inclaudicable de luchar hasta devolverles “todos los soles que les han robado”.
A todos los hijos que desde el día en que de sus casas vieron salir a sus padres, tercos esperan su regreso a pesar de tantos aniversarios.
A nuestro hermoso pueblo mexicano, que junto con otras regiones de la América Latina, sediento está de justicia.
A los revolucionarios de hoy y de siempre.
A la paz, la justicia, la fraternidad, la solidaridad, la dignidad, la lealtad, y a toda persona que alza la mano y la voz para encontrarlas.
A nuestros familiares, en cualquier lugar que estén ¡Los Encontraremos! |